E-portafolio de la asignatura Tendencias contemporáneas en la educación/Proceso educativo en la Ed.
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martes, 21 de diciembre de 2010
Tom Peters
Como bien anuncia el texto de Tom Peters, participamos en un sistema educativo que fue diseñado para la era industrial, o era maquinista y que el Dr. W. Edgard Deming llamó “el sistema dominante de dirección” –el mundo maquinista es que el maestro controla, el alumno depende de la aprobación del maestro y el aprendizaje se define como sacar “A” en el examen. Nuestras destrezas para sobrevivir en instituciones de la era industrial las adquirimos en los grados primero y segundo. Aprendimos a complacer al maestro, como más tarde trataríamos de complacer al jefe. Aprendimos a evitar respuestas equivocadas y a levantar la mano cuando sabíamos la correcta, hábitos que más adelante formaron la danza organizacional de evitar toda culpa y buscar recompensas por el éxito. Aprendimos a callar cuando nos veíamos perdidos, y por eso en las reuniones formales nadie cuestiona al jefe aunque lo que éste diga no tenga sentido.
Este tipo de sistema convirtió a los educadores en controladores e inspectores, con lo cual cambió la tradicional relación mentor-discípulo y trajo el aprendizaje centrado en el maestro, en vez del alumno. La motivación pasó a ser responsabilidad del maestro, no del aprendiz. La disciplina se convirtió en observación de reglas fijadas por el maestro, en lugar de autodisciplina. La evaluación se centró en ganar la aprobación del maestro en vez de evaluar uno sus propias capacidades de forma objetiva. Finalmente, el modelo de línea de montaje tácitamente identificó al estudiante como el producto más que como creador del aprendizaje, objeto pasivo al que da forma un proceso educativo en el cual él no tiene influencia.
De igual manera que los alumnos, surgen los profesores en esta sociedad industrial, por lo que los educadores se sienten atrapados e imposibilitados para innovar.
Reconocer cuánto vive en nosotros la escuela de la era industrial puede ser una palanca para crear sociedades más orientadas al aprendizaje.
Hoy en día vivimos en la sociedad de la información. A través de la red la información está en las manos de todos y todos pueden ser emisores de información relevante. Esto debe traducirse en nuevas ideas, nuevos contenidos, nuevas ciencias, nuevos modos de construir la sociedad… que supondrán un tránsito hacia una nueva civilización superior a la que conocemos, y que está claramente en crisis.
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